jueves, 5 de junio de 2025

Problemáticas criminológicas como objeto de política pública: enfoques preventivos, punitivos y restaurativos. La construcción social del delito y la agenda pública

 

La criminología moderna no consigue desatar de los argumentos políticos, sociales y culturales que atienden tanto la percepción del delito como las afirmaciones colectivas ante él. Las problemáticas criminológicas han dejado de ser porqués meramente técnicos o legales para convertirse en ejes centrados de la enunciación de políticas públicas. En este marco, los rumbos preventivos, punitivos y restaurativos simbolizan diferentes formas de abordar el fenómeno delictivo, cada una con alcances éticos, prácticos y organizados. A la par, la construcción social del delito y su inclusión en la agenda pública muestran cómo los provechos ideológicos, mediáticos y monetarios actúan en la forma en que una sociedad reconoce a sus propios problemas.

La problemática criminológica como objeto de política pública

Creer el delito como una dificultad pública involucra mostrarse de acuerdo que su abordaje va más lejos del castigo. El crimen se torna en objeto de política pública cuando es reconocida por el Estado como un contexto que demanda intervención organizada, con el fin de resguardar el orden social, responder la seguridad y resguardar el bienestar colectivo. En este desarrollo, las políticas criminales arrogan diferentes sugerencias: ciertas buscan aminorar las causas organizadas del delito, otras se centralizan en su sanción ejemplar y otras, en la reparación del daño.

No obstante, esta opción no es neutral. Reconoce a un sostén complicado de beneficios corporativos, influencias sociales y proclamas hegemónicas. En diversas ocasiones, lo que se muestra como un recurso técnico (por ejemplo, la extensión de penas o la movilización de la seguridad pública) es en situación una decisión política saturada de valores ideológicos, que endurece ciertos tipos de poder y control social.

Enfoques preventivos: atacar las causas

Los enfoques preventivos parten de la idea de que el delito puede evitarse si se interviene sobre sus causas antes de que ocurra. Desde esta perspectiva, la política pública debe enfocarse en corregir las circunstancias sociales, bancarias y culturales que forjan fragilidad al delito. Esto contiene políticas educativas, empleo merecedor, acceso a la salud, fortalecimiento del tejido social, desarrollo inclusivo y programas para juventudes en peligro.

Los enfoques preventivos comienzan de la imagen de que el delito consigue evadir si se intercede sobre sus orígenes antes de que suceda. A partir de esta perspectiva, la política pública debe orientarse en cambiar las condiciones sociales, bancarias y culturales que fraguan inconsistencia al delito. Esto sujeta políticas educativas, trabajo merecedor, camino a la salud, fortalecimiento del tejido social, progreso continente y programas para juventudes en peligro.

Esta trayectoria tiene una clave criminológica maciza, principalmente desde las teorías del control social, la anomia o la desorganización social. A pesar de, enfrenta dificultades en su ejecución: exige cambios a largo plazo, empeño político seguido y un enfoque integral que frecuentemente colisiona con la lógica contigua y mediática de los gobiernos, que acostumbran preferir “efectos visibles” a corto plazo.

También, la prevención es sencillamente captada por discursos de control. Ciertas políticas aparentemente preventivas, como el patrullaje intensivamente o el uso de cámaras de vigilancia, se comercian como preventivas, pero en contexto corresponden al paradigma del control y la disuasión, apartándose de una prevención legítima basada en derechos y justicia social.

Enfoques punitivos: castigo y exclusión

Los enfoques punitivos son los más perceptibles y políticamente disponibles. Se asientan en la idea de que el castigo vale como medio de disuasión y como manera de remuneración. Las políticas de “mano dura”, “tolerancia cero” han expandido principalmente en América Latina en réplica al incremento del crimen organizado, la violencia urbana y la suspicacia social.

https://www.youtube.com/watch?v=t2QnlDBMXio  (CAPÍTULO 1 CASTIGO Y SANCIÓN, DEL ENFOQUE PUNITIVO AL ENFOQUE RESTAURATIVO, s.f.).

Este enfoque origina mejoras legales que endurecen penas, limitan beneficios penitenciarios, aumentan los registros de delitos graves y consolidan el poder policial. Si bien pueden crear una impresión temporal de seguridad, su eficiencia real es restringida. Múltiples estudios han distinguido que el aumento de penas no reduce significativamente la criminalidad, y que la sobrepoblación correccional recae las dificultades en lugar de solucionarlos.

A partir de una perspectiva crítica, este tipo reproduce diferencias organizadas: criminaliza la pobreza, invisibiliza violaciones de cuello blanco y refuerza un sistema penal selectivo y represivo. La cárcel se convierte en un mecanismo de exclusión social que sanciona más la marginalidad que la peligrosidad seria, y reforma la estigmatización de ciertas regiones.

Enfoques restaurativos: justicia con sentido social

Los enfoques restaurativos diseñan una elección que inquiere reparar el daño producido por el delito, no solo sancionarlo. Desde esta apariencia, el delito no es solo una infracción legal, sino un problema entre personas y comunidades que pretende reparación, mediación e innovación.La inserción del delito en la agenda pública puede estar conducida de una elocuencia alarmista que reclama respuestas inmediatas, lo que socorre medidas punitivas y representativas por arriba de medios estructurales. Asimismo, se componen enemigos sociales (adolescentes, migrantes, minorías) que usan como chivos expiatorios, desviando la vigilancia de los auténticos factores que causan violencia.

Frente a esto, el desafío de la criminología es doble: por un lado, favorece con muestra rigurosa a una agenda pública enterada y razonada; por otro, denunciar las inclinaciones ideológicas que alteran la política criminal y vinculan la exclusión social.

https://www.youtube.com/watch?v=sQJtwNz51lw (­¿Que es la Justicia Restaurativa?, s.f.).

No obstante, estos enfoques han distinguido consecuencias positivas en procesos de reincidencia y complacencia de las partes, siguen estando poco aplicados. En parte por firmeza institucional, pero además porque colisionan con la lógica penal absoluta y con una cultura jurídica centrada en la remuneración. No obstante, simbolizan una vía significativa para humanizar la justicia y restituir el protagonismo a las personas afligidas por el delito.

La construcción social del delito

Uno de las aportaciones esenciales de la criminología crítica es visibilizar que el delito no es una situación justa y natural, sino una construcción social. Es decir, que lo que una población limita como delito depende de sus reglas, valores y organizaciones de poder.No todo lo perjudicial o comprometido es representado como delito, y no todo lo que se incorpora se persigue con igual ímpetu.La construcción del delito está cruzada por provechos políticos, bancarios y culturales. Así, ciertas diligencias como la ausencia fiscal o los crímenes circunstanciales logran recibir escaso cuidado penal, mientras que delitos realizados por juventudes pobres o personas racializadas son rigurosamente perseguidos.

El delito, lo ilícito. lo anómico ya no es una excepción o un momento sino una forma de vida, sobre (o a la par de) la que se estructuran relaciones personales, sociales, flujos comerciales, construcción de formas políticas y finalmente funcionamientos institucionales (CIAFARDINI)..

Este enfoque deja percibir cómo las políticas públicas en punto de seguridad no siempre reconocen a los perjuicios reales sufridos por la población, sino a relatos construidos desde los medios, los regímenes o los grupos de poder. La sensación de inseguridad, por ejemplo, consigue ser manejada para demostrar reformas regresivas, acciones electorales o servicios de seguridad privada.

El delito en la agenda pública

El carácter en que un problema entra en la agenda pública no incumbe solo de su amenaza objetiva, sino de su transparencia, repercusión y utilidad política. En este sentido, los medios de comunicación actúan un papel central en la fabricación de lo que se cree una “crisis de seguridad”, varias veces con base en ocasiones aisladas o des contextualizados. La inclusión del delito en la agenda pública suele estar conducida de un discurso alarmista que requiere réplicas inmediatas, lo que beneficia medidas punitivas y figuradas por arriba de medios organizados. También, se erigen enemigos sociales (adolescentes, migrantes, minorías) que valen como chivos expiatorios, derivando la vigilancia de los auténticos factores que causan violencia.
Frente a esto, el desafío de la criminología es doble: por un lado, ayudar con seguridad rigurosa a una agenda pública enterada y racional; por otro, denunciar las inclinaciones ideológicas que alteran la política criminal y vinculan la exclusión social.

Referencias Bibliográficas

­¿Que es la Justicia Restaurativa? (s.f.). youtube: https://www.youtube.com/watch?v=sQJtwNz51lw

CAPÍTULO 1 CASTIGO Y SANCIÓN, DEL ENFOQUE PUNITIVO AL ENFOQUE RESTAURATIVO. (s.f.). youtube: https://www.youtube.com/watch?v=t2QnlDBMXio

CIAFARDINI, M. (s.f.). El delito y la estructura social. MINISTERIODE JUSTICIA SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS DE LA NACIÓN: https://biblioteca.cejamericas.org/bitstream/handle/2015/4923/artdesorden.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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