sábado, 14 de junio de 2025

Actores y redes en la política pública: Actores gubernamentales y no gubernamentales; Sociedad civil, medios de comunicación, organismos internacionales; Redes de políticas y coaliciones de defensa.

 

El diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas no es tarea en preferencia del gobierno. No obstante, el Estado posee un papel central como comprometido formal de las disposiciones públicas, en la experiencia actúan varios actores tanto gubernativos como no gubernativos que influyen, pelean, comercian y favorecen en diferentes instantes del ciclo de las políticas públicas. La interacción entre estos representantes manera lo que se conoce como puntos de políticas públicas.

La tarea más importante será identificar los actores susceptibles de actuar en la interfaz entre las diferentes redes, en la medida en que son ellos los que ejercerán la función estratégica de integración de las diferentes dimensiones de la decisión (Fuenmayor, 2017, pág. 51).

Creer que quiénes participan en la formulación y ejecución de las políticas públicas, cómo se afectan entre sí, cuáles son sus beneficios, capacidades, y estrategias, resulta concluyente para estudiar la gobernanza actual. Este rumbo descentralizado reconoce la complicación del régimen político y social, recalca la necesidad de una gestión pública más abierta, comprensiva y cooperativa.

Posteriormente, se muestran los principales tipos de actores que anuncian en las políticas públicas, así como el papel de las redes y asociaciones de defensa en este contexto.

Actores gubernamentales

Los actores gubernamentales son aquellos que conciernen explícitamente al aparato estatal y asumen competencias legales para diseñar, afirmar o elaborar políticas públicas. Estos actores manipulan en desiguales niveles (nacional, local y particular) y ramas del poder (ejecutivo, legislativo y judicial).

1. Poder Ejecutivo

El poder ejecutivo, dirigido por el presidente o jefe de gobierno y sus funcionarios, asume un papel protagónico en la formulación e implementación de políticas. Los ministerios, secretarías y agencias estatales elaboran programas, comercializan recursos y regulan acciones. En varios países, además existen gobiernos subnacionales (rectores, alcaldes) con capacidades determinadas, lo que favorece a la descentralización del poder.

2. Poder Legislativo

El parlamento o congreso igualmente tiene autoridad directa en la política pública, principalmente en lo que corresponde a la aprobación de leyes, presupuestos y el control político. Conjuntamente, algunos legisladores pueden desarrollar iniciativas propias y practicar presión sobre el diligente en nombre de sus elegidos o de ciertos grupos sociales.

3. Poder Judicial

Sin embargo, no participa claramente en la formulación de políticas, el poder judicial consigue ser el todo fuertemente en su adjunto y trascendencia por medio de juicios que expongan la inconstitucionalidad de normativas o que exijan al Estado a certificar ciertos derechos (como la salud, la enseñanza o el medio ambiente).

4. Burocracia técnica

Un actor menos perceptible pero intensamente significativo es la burocracia gubernamental, es decir, los expertos, asesores, burócratas de carrera y empleados públicos que manejan dentro de los ministerios y delegaciones. Su comprensión especialista y prolongación institucional permite dar vínculo y estabilidad a las políticas, más lejos de los cambios políticos.

https://youtu.be/N-EAnZiCqMA  (Políticas y actores- Políticas Públicas, 2022)

Actores no gubernamentales

Al mismo tiempo del Estado, las políticas públicas son influenciadas y formadas por una extensa escala de actores no gubernamentales, quienes ejercen desde otros sitios sociales, económicos y culturales.

1. Comunidad civil

La comunidad civil percibe organizaciones no estatales que simbolizan beneficios colectivos, como sociedades de vecinos, organizaciones no gubernamentales (ONG), juntas, grupos de derechos humanos, tendencias sociales, iglesias, entre otros. Estos actores alcanzan favorecer, imponer, denunciar o plantear políticas como sus intereses y valores.

Su colaboración es clave para democratizar la política pública, contribuir conocimiento desde la base social y certificar que las políticas reconozcan a las miserias reales de la ciudadanía. Una muestra es la tendencia feminista, que ha conseguido influir en políticas sobre igualdad de género, violencia contra la mujer y salud reproductiva.

2. Sector privado

El sector empresarial asimismo tiene un papel significativo, ya que muchas políticas inquietan directamente a la economía, la transformación, el oficio y la regulación de mercados. Por medio de cámaras empresariales, vestíbulos o alianzas público-privadas, las empresas pretenden influir en la formulación de reglas y políticas que inquietan sus intereses.

Si bien su participación logra ser genuina, además diseña desafíos éticos y de lucidez, esencialmente cuando se da una abundancia de influencia o problemas de ganancia entre empleados públicos y empresas.

3. Medios de comunicación

Los medios de comunicación (prensa, radio, televisión y redes sociales) poseen una ocupación definitiva en la construcción de la agenda pública y política. Por medio de la cobertura de asuntos, acusaciones, investigaciones periodísticas y editorializarían, los medios logran influir en la perspicacia social de una dificultad, en la presión sobre los regímenes y en el altercado público.

Además, en el tiempo digital, las redes sociales han ampliado la voz ciudadana y la cabida de movilización, lo cual puede precipitar el proceso de cambio político o servir de conducto para la cuidado ciudadano sobre las políticas.

4. Organismos internacionales

En un universo interconectado, los organismos internacionales como la ONU, el Banco Mundial, la OEA, entre distintos, influyen rápidamente en las políticas públicas nacionales. Su dominio se da por medio de financiamiento, sugerencia técnica, comisiones, esquemas internacionales, y condicionamientos a la asistencia o contribución.

Un ejemplo, las políticas educativas y ambientales de diversos estados han sido modeladas por lineamientos de organismos internacionales como la UNESCO o el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Esta relación puede ser beneficiosa, pero también debe vigilarse para evitar la imposición de agendas externas no consensuadas.

Redes de políticas públicas

En este contexto de múltiples actores, se hace evidente que las políticas públicas no son producto de decisiones unilaterales, sino el resultado de interacciones dentro de redes complicadas, distinguidas como redes de políticas públicas.

Una red de políticas está compuesta por todos los actores, gubernativos y no gubernativos, que se tocan para influir o participar en un área específica de política (por ejemplo, salud, medio ambiente, formación, seguridad). Estas redes consiguen ser formales o informales, firmes o cambiantes, y manejan mediante convenios, alianzas, problemas o colaboración.

El enfoque de redes permite percibir mejor la complejidad de la gobernanza moderna, donde la acción estatal depende de varios vínculos con la sociedad. Estas redes influyen incluso en las políticas, sino asimismo en su legalidad y sostenibilidad.

Coaliciones de defensa

Dentro de las redes de políticas, existen asociaciones más específicas conocidas como coaliciones de defensa. Estas coaliciones están conformadas por actores que participan credos, valores y objetivos sobre un lema particular y que regulan sus acciones para originar o resistir innegables políticas.

Por ejemplo, una coalición de defensa consigue estar acabada por ONG ambientalistas, científicos, medios afines y partidos verdes que protegen políticas de caracteres limpios. A su vez, obtiene una coalición opuesta conformada por compañías petroleras, sindicatos de manufacturas habituales y políticos conservadores que se toleran esas variaciones.

Estas coaliciones luchan en el área político, mercantilizan información, crean campañas, muestran propuestas, y buscan ejercer en la opinión pública y en las resoluciones gubernamentales. Las coaliciones alcanzan ser constantes a largo plazo, pero asimismo pueden desarrollar según los contextos y oportunidades políticas.

Referencias Bibliograficas 

Fuenmayor, J. (2017). Actores en las decisiones públicas: aportes desde el enfoque de análisis de políticas. ISSN 0120-3932. https://doi.org/http://dx.doi.org/10.17981/econcuc.38.2.2017.04

Políticas y actores- Políticas Públicas. (2022). youtube: https://youtu.be/N-EAnZiCqMA


miércoles, 11 de junio de 2025

Relación entre criminología y políticas públicas: La criminología como herramienta analítica y predictiva para el diseño de políticas; De la criminología académica a la aplicada: ejemplos de cómo se integran los saberes criminológicos a decisiones públicas. Evaluación de políticas criminológicas: ¿cuál es el rol del criminólogo?

 

La criminología, como ciencia interdisciplinaria propuesta al estudio del crimen, el delincuente, la víctima y el control social, posee una actuación esencial en el progreso, diseño, ejecución y valoración de políticas públicas enfocadas a la prevención del delito y el impulso de la seguridad. En un curso de progresiva dificultad social, terror urbano y nuevos tipos de criminalidad, la composición de saberes criminológicos al contorno de las decisiones públicas resulta indispensable para fundar destrezas efectivas, justas y razonables.

Este contenido explora cómo la criminología se utiliza como instrumento analítico y predictivo, cómo se ha convertido desde un rumbo académico a una práctica aprovechada en el terreno de lo público, y cuál es el papel que ejercer el criminólogo en la evaluación de las políticas criminológicas.

La criminología como herramienta analítica y predictiva

Una de las contribuciones clave de la criminología al diseño de políticas públicas es su magnitud para brindar un análisis duro y multidimensional del fenómeno delictivo. Remotamente de los discursos simplificadores o moralizantes, la criminología consiente creer que el delito es como un hecho social difícil, influenciado por elementos estructurales (escasez, exclusión, desigualdad), culturales (reglas, valores), individuales (reseña familiar, salud mental), y situacionales (oportunidades, control social).

Conjuntamente del análisis, la criminología provee modelos predictivos que concurren en anticipar instintos delictivos, identificar ciudades en riesgo y mediaciones. Como ejemplo, por medio el uso de datos, análisis de esquemas delictivos y estudios de victimización, es viable crear estrategias preventivas asentadas en prueba, evadiendo el uso ineficaz o reactivo de los recursos públicos.

Esta guía deja transitar de políticas “reactivas” lo cual son ajustadas solo en castigar a políticas “proactivas” encaminadas a minimizar las causas y oportunidades del delito. También, la criminología favorece a la toma de soluciones con opiniones científicas, prácticas y éticas.

“Podemos decir que también la Criminología, y más específico, la Política criminológica estudia, y se encuentra sumergida por reflexiones en torno al problema de la justicia que integra los cuatro niveles de interpretación epistemológica” (AGUILERA PORTALES & GONZÁLEZ CRUZ ).

Se puede afirmar que la Criminología, y de forma más determinada la Política Criminológica, no solo prepara el fenómeno delictivo, sino que asimismo se halla profundamente implicada en reflexiones sobre el inconveniente de la justicia. Este método integra en su estudio los cuatro niveles de interpretación cognitiva, lo que admite una razón más extensa, crítica y complicada del delito, el control social y las réplicas institucionales.

De la criminología académica a la aplicada

Historialmente, gran sector de la criminología se desenvolvió en el medio académico, creando teorías, marcos conceptuales y análisis empíricos desde las academias y ejes de investigación. Pese a, las últimas décadas ha surgido con potencia la criminología aplicada, que requiere situar en práctica los conocimientos obtenidos en situaciones reales, principalmente en la creación o ejecución de políticas públicas.

Esta evolución no implica dejar el rigor académico, sino reubicar el conocimiento científico a favor de la mediación social, en ayuda con establecimientos gubernativos, policiales, judiciales y corporativas. La criminología aplicada examina resolver dificultades determinadas: mitigar la violencia juvenil, corregir el trato a víctimas, crear métodos penitenciarios más humanitarios, entre otros.

Muestras de integración criminológica en políticas públicas

A continuación, se describen ciertos ejemplos determinados de cómo la criminología aplicada se ha integrado al desarrollo en formulación de políticas públicas:

  • Mapeo del delito y prevención situacional: En ciudades como Bogotá o Ciudad de México, se han manejado herramientas criminológicas como los estudios de “zonas calientes” para examinar áreas con alto acontecimiento criminal. Esto accede centrar en esfuerzos policiales, corregir el alumbrado público, determinar áreas urbanas y agrandar la figura comunitaria.
  • Justicia restaurativa: Establecida en estudios criminológicos sobre los resultados de la reclusión y la reincidencia, diversos países han elaborado programas de justicia restaurativa como opción al régimen penal tradicional. Estas políticas aprueban remediar el daño a la víctima y garantizar al infractor sin acudir a la condena punitivo.
  • Prevención del delito en jóvenes: La criminología del progreso ha mostrado que algunas experiencias infantiles (abandono, violencia intrafamiliar, fracaso escolar) están asociadas a trayectorias delictivas. En respuesta, algunos gobiernos han creado políticas de intervención temprana en escuelas y comunidades vulnerables.
  • Políticas penitenciarias basadas en evidencia: La criminología penitenciaria ha sido signo para debatir muestras de prisión punitiva, planteando alternativas como los programas de recuperación, reinserción social, justicia terapéutica y trabajo con familias de los internos.

Estos ejemplos revelan cómo el conocimiento criminológico alcanza convertirse en acción pública segura, al ofrecer bases sólidas para las decisiones gubernamentales en materia de seguridad y equidad.

https://youtu.be/4vuHMqIbZHo (Sistemas penitenciarios en México: ¿cómo funcionan y Qué rol tiene el criminólogo?, 2023).

El sistema penitenciario en México representa parte del mecanismo de justicia penal representante de ejecutar las penas impuestas por los tribunales.

Evaluación de políticas criminológicas: el rol del criminólogo

Una de los puestos más distinguidos del criminólogo en el ámbito de las políticas públicas es participar en su evaluación, es decir, en el estudio de sus efectos, impactos y eficiencia. La evaluación criminológica no solo se dirige en si una política disminuyo o no el delito, sino asimismo en cómo lo hizo, a qué precio, con qué efectos sociales y si respetó los derechos humanos.

El criminólogo opera aquí como un observador crítico, idóneo de identificar efectos no esperados “como la criminalización de la necesidad”, diferencias en la aplicación de la constitución o ineficiencias estructurales. Asimismo, puede plantear ajustes, progresos o elecciones, basándose en datos prácticos y en una perspicacia integral del fenómeno criminal.

Ciertas tareas concretas que efectúa el criminólogo en la evaluación de políticas contienen:

  • Planear métodos de evaluación cuantitativa y cualitativa.
  • Recolectar y analizar datos sobre delincuencia, sensación de seguridad, recaída, entre otros.
  • Contrastar alcances entre diversas políticas o regiones.
  • Descubrir caídas institucionales, prácticas excesivas o fallos organizados.
  • Iniciar perspectivas centradas en la prevención y el respeto a los derechos humanos.

La evaluación es signo para crear políticas más adecuadas y legítimas, su efectividad depende en gran disposición de la presencia de expertos creados en criminología con una contemplación crítica, técnica y ética.

Criminología y políticas públicas: una alianza necesaria

La dependencia entre criminología y políticas públicas es cada vez más ajustada e inevitable. Frente a dificultades complicadas como el crimen organizado, la violencia de género, la trata de personas o la inseguridad civil, no alcanza con réplicas espontáneas o restrictivas. Se pretende una perspicacia extensa de las principios del delito y de los contextos sociales, algo que solo puede ofrecer una criminología bien articulada con el sistema político y estatal.

Al mismo tiempo, la intervención del criminólogo en la formulación, implementación y evaluación de políticas públicas exige un perfil profesional difícil con la ética, la certeza científica y el provecho público. El criminólogo no es un técnico al servicio del poder, sino una plataforma entre el juicio y la justicia social, un tercero entre los datos duros y las situaciones humanas.

Esta coalición entre criminología y políticas públicas asimismo instancia una alineación académica compacta, con énfasis en técnicas de investigación, análisis de datos, políticas públicas, derechos humanos y compromiso interdisciplinario.

Referencias bibliograficas.

AGUILERA PORTALES , R. E., & GONZÁLEZ CRUZ , J. (s.f.). POLÍTICA CRIMINOLÓGICA Y SEGURIDAD PÚBLICA: UN ANÁLISIS ALTERNATIVO DESDE LA CRIMINOLOGÍA CRÍTICA.

Sistemas penitenciarios en México: ¿cómo funcionan y Qué rol tiene el criminólogo? (10 de marzo de 2023). youtube: https://youtu.be/4vuHMqIbZHo

martes, 10 de junio de 2025

El ciclo de las políticas públicas. (Etapas: identificación del problema, formulación, adopción, implementación, evaluación y retroalimentación).

 

Las políticas públicas son instrumentos mediante los cuales el Estado media en la sociedad para revolverse dificultades colectivas, originar el desarrollo y responder derechos. Estas no son estrictamente decisiones solas, sino que constituyen parte de un asunto constituido conocido como el ciclo de las políticas públicas. Este ciclo refiere las etapas continuas que una política sigue desde su origen hasta su valoración, suministrando un marco analítico útil tanto para ocupantes de decisiones como para ciudadanos interesados en la vida pública.

Sin embargo, en la práctica las fases no siempre se despliegan de manera lineal y logran retroalimentarse entre sí, el tipo constante accede alcanzar cómo salen, se diseñan, se elaboran y se ajustan las políticas públicas. Las primordiales etapas que consienten este ciclo son: tipificación del problema, formulación, adopción, implementación, evaluación y retroalimentación. Continuando, se analizan en detalle cada una de ellas.

1. Identificación del problema

El sitio de partida de toda política pública es la identificación de un problema que inquieta a la sociedad y que solicita la interposición del Estado. No todos los problemas sociales se tornan automáticamente en problemas públicos. Para ello, es preciso que el argumento sea observado como tal por actores notables (políticos, medios de comunicación, organizaciones civiles o ciudadanos), y que resida presión o aprobación social para que el gobierno proceda.

Esta etapa involucra delimitar con claridad el problema, sus causas, sus efectos, a quiénes inquieta y por qué es significativo resolverlo. Es común que en este punto se ejecuten análisis técnicos, estudios estadísticos, sondeos o consultas ciudadanas que ayuden a entender la dimensión y complejidad del asunto.

Por ejemplo, si se descubre un alto repertorio de deserción escolar en una región, se debe considerar si las causas son económicas, sociales, familiares, didácticas o de infraestructura. Esta etapa es clave porque una dificultad mal explícita puede llevar a recursos ineficaces o incluso contraproducentes.

2. Formulación

Una vez que el inconveniente ha sido identificado y entendido, se pasa a la etapa de formulación de alternativas de solución. En esta etapa se trazan las posibles respuestas que el Estado consigue brindar al problema detectado, asumiendo en cuenta su viabilidad política, técnica, económica y social.

La formulación puede incluir el diseño de normas, programas, incentivos, regulaciones, campañas, infraestructura o cualquier otro tipo de intervención. Se evalúan los costos, beneficios, riesgos y efectos esperados de cada opción. También se definen objetivos específicos, indicadores de logro y mecanismos de implementación.

En esta etapa suelen participar expertos técnicos, funcionarios públicos, asesores, consultores externos y, en ocasiones, distribuciones sociales. Cuanto más interactiva y transparente sea la formulación, mayor legalidad y eficacia tendrá la política.

3. Adopción

La tercera etapa del ciclo es la ayuda de la política pública, es decir, el momento en que las autoridades convenientes concluyen públicamente cuál de las alternativas formuladas será realizada. Esta decisión involucra la retribución de recursos, la conformidad preceptiva (estatutos, decretos, reglamentos) y el respaldo político.

La adopción no es exclusivamente un asunto técnico, sino intensamente político, ya que los tomadores de decisiones (presidentes, ministros, legisladores, etc.) valoran asimismo factores como la opinión pública, las influencias de grupos de interés, la posibilidad electoral, los recursos disponibles y los posibles marcas en su imagen.

Por ejemplo, un gobierno puede resolver adoptar una política de subsidios a alimentos básicos, no solo por su eficiencia económica, sino igualmente por el apoyo que puede formar entre sectores vulnerables o por responsabilidades ideológicas.

4. Implementación

Una vez adoptada la política, se procede a su implementación, es decir, la puesta en práctica de las decisiones tomadas. Esta etapa es clave, ya que una política bien diseñada puede venirse abajo si no se elabora de manera apropiada. La implementación involucra funda recursos humanos, económicos y materiales, facultar personal, regularizar instituciones, propagar información y llevar a cabo ejercicios concretos en terreno.

Durante esta fase consiguen brotar obstáculos como la falta de recursos, resistencias burocráticas, corrupción, falta de coordinación interinstitucional o carencias técnicas. Por ello, la ejecución demanda de una gestión eficaz, monitoreo persistente y capacidad de ajuste.

Un ejemplo de implementación estaría en la construcción de centros de salud, la contratación de personal médico y la repartición de medicamentos como parte de una política de vigilancia primaria en salud.

5. Evaluación

La etapa de evaluación radica en estudiar los resultados e impactos de la política pública realizada. Se frecuenta de un proceso metódico que busca reconocer preguntas como: ¿Se consiguieron los objetivos planteados? ¿Se manejaron apropiadamente los recursos? ¿Cuál fue la huella en la población objetivo? ¿Hubo resultados no deseados?

La evaluación logra ser interna ósea ejecutada por los apropiados organismos operadores o externa (representante a universidades, entidades internacionales o consultoras independientes). Se manejan métodos cuantitativos y cualitativos, conteniendo estudios de datos, entrevistas, encuestas y estudios de caso.

Una evaluación conveniente accede saber si la política fue fuerte, eficiente, equitativa y razonable. Asimismo, favorece a identificar lecciones aprendidas y buenas prácticas que logren replicarse en otras intervenciones.

6. Retroalimentación

La última etapa del ciclo es la retroalimentación, la cual aprueba ajustar, rediseñar o inclusive cancelar una política pública a partir de los efectos conseguidos en la evaluación. Esta etapa cierra el ciclo enseña uno nuevo, en un asunto perpetuo de progreso.

La retroalimentación logra dar lugar a alteraciones en el diseño de la política, ajustes en su ejecución, reorientación de recursos o inclusive cambios en los objetivos iniciales (Godoy, págs. 5-8).

También, la retroalimentación vigoriza la rendición de cuentas, ya que exige al gobierno a reconocer por las secuelas derivadas y a demostrar la continuidad o alteración de sus acciones.

  (ciclo de las políticas públicas, 2025).


No obstante, el ciclo de las políticas públicas se muestra como una secuencia regulada, en la práctica los períodos no siempre se alcanzan de forma lineal. Puede haber regresiones, incorporaciones o interrupciones debido a factores políticos, financieros, sociales o institucionales. Un modelo, sería una evaluación negativa puede transportar a una nueva fórmula sin hacer tiempo a la ejecución completa.


Referencias 

ciclo de las políticas públicas. (2025). google: https://www.google.com/search?sca_esv=0451c88ea934734a&rlz=1C1RLNS_esCR1111CR1111&sxsrf=AE3TifOZ3q_wDpSTzVHhzWK1Lh0CtRvKSg:1749228854468&q=El+ciclo+de+las+pol%C3%ADticas+p%C3%BAblicas.+(Etapas:+identificaci%C3%B3n+del+problema,+formulaci%C3%B3n,+adopci%C3

Godoy, L. D. (s.f.). Las políticas públicas. El ciclo de las políticas públicas. Clases de políticas públicas. Eficacia, legalidad y control. Indicadores de gestión.


viernes, 6 de junio de 2025

Definiciones y características de las políticas públicas (Qué son las políticas públicas; Diferencia entre política pública, programa y proyecto; Características: intencionalidad, orientación al bien común, procesos de decisión y acción gubernamental)

 

https://youtu.be/oJMcaUGU0-Q (¿QUE SON LAS POLITICAS PUBLICAS Y PARA QUE SIRVEN?, s.f.)

*      ¿Qué son las políticas públicas?

Las políticas públicas establecen uno de los instrumentos más significativos del Estado para interponerse en el contexto social, financiero, cultural o ambiental de un país. Por medio de ellas, los gobiernos escogen decisiones encaminadas a solucionar problemas públicos, garantizar derechos, originar el bienestar social y orientar el progreso de una sociedad. Para alcanzar su efectivo alcance y función, es esencial diferenciar las políticas públicas de nuevos conceptos relacionados, como los programas y proyectos, a su vez considerar sus características principales: la intencionalidad, la orientación al bien común, y su naturaleza como procesos de decisión y acción gubernamental.

Las políticas públicas son la unión de decisiones, acciones y omisiones premeditadas que toma un gobierno con el objetivo de afrontar una que afecta a la colectividad. Estas acciones se vuelven en destrezas, planes, reglas, retribución de recursos, y mecanismos de ejecución que buscan cambiar una situación observada como problema insuperable. Las políticas públicas no salen de forma espontánea; son el efecto de un asunto político-administrativo escenario que implica actores diferentes, desde empleados públicos, expertos competentes y gubernativos, incluso la ciudadanía y organizaciones civiles.




  (políticas públicas, 2025)



Uno de los mecanismos clave para creer en las políticas públicas es que están encaminadas a solucionar “dificultades públicas”. Es decir, situaciones que inquietan a una parte característica de la población y que demandan de la influencia del Estado por su impacto social o por la ineficiencia del mercado o la sociedad civil de solucionar de forma independiente. Por ejemplo, la pobreza, la inseguridad, el desempleo, la contaminación o el ingreso diferente a la educación son problemáticas que requieren respuestas pronunciadas desde el aparato gubernamental. 

Asimismo, las políticas públicas corresponden ser comprendidas como procesos eficientes que alcanzan diversas etapas: la identificación del problema, la fórmula de opciones, la toma de decisiones, la implementación y, en conclusión, la evaluación de resultados. Este período admite retroalimentar las políticas, reformar errores y ajustar estrategias según las situaciones inconstantes del entorno.

*      Diferencia entre política pública, programa y proyecto

No obstante, continuamente se manejan como sinónimos, los términos política pública, programa y proyecto hacen reseña a niveles diferentes de programación y cumplimiento gubernativo. Entender sus contrastes es decisivo para una adecuada aplicación de estrategias estatales.

o   Política pública: Es el nivel más general y extenso. Involucra una norma o marco estratégico patrocinado por el gobierno para interponerse en un área determinada. Una muestra, una política nacional de seguridad ciudadana, una política de inserción social o una política ambiental. Estas políticas instituyen propósitos a largo plazo e instruyen la acción del Estado en un campo específico.


o   Programa: Es una entidad operante adentro del marco de una política pública. Tiene objetivos más definidos, y se organiza como una agrupación de acciones ordenadas en destino a desempeñar los fines determinados por una política. Ejemplo, dentro de una política de salud pública logra existir un programa de vacuna infantil o un programa de prevención de la leucemia.

o   Proyecto: Es la unidad más determinada y señalada en cláusulas de tiempo, medios y objetivos. Un proyecto consigue ser parte de un programa y está planteado para conseguir un fin puntual. Por ejemplo, una campaña de vacunación en una zona explícita durante un periodo, con un coste específico y términos claros de alcance.

Recapitulando, la política pública delimita el “qué” y el “por qué” (la perspectiva total y las dificultades que se piden resolver), el programa delimita el “cómo” en un marco más establecido y permanente, el proyecto detalla el “con qué” y “cuándo”, centralizado en labores concretas mediano plazo.

Las políticas públicas muestran una sucesión de particularidades que las desigualan de otras maneras de mediación social o económica. En continuidad, se estudian las más distinguidas: intencionalidad, orientación al bien común, procesos de decisión y acción gubernamental.

1. Intencionalidad

Una característica central de las políticas públicas es su representación intencional. Esto significa que no son actos espontáneos o casuales, sino arbitrajes deliberados y planificados que reconocen a fines determinados. Las políticas públicas buscan convertir la situación mediante intervenciones constituidas y afines.

La intencionalidad además está conexa con la idea de compromiso gubernamental. Al diseñar o realizar una política pública, el Estado toma un adeudo evidente con la solución de una dificultad que inquieta a la sociedad, y funda metas que corresponden ser atentas en un plazo fijo.

2. Orientación al bien común

Las políticas públicas deben estar encaminadas al provecho general, es decir, al bien común. Esto involucra que sus fines deben manifestarse los beneficios individuales, asociados o de grupo, y dirigirse en crear beneficios colectivos. Si bien es seguro que no todas las personas se favorecen por igual de una política pública, su propósito debe ser incluyente, justa y redistributiva, esencialmente cuando se trata de poblaciones vulnerables.

La orientación al bien común además exige una perspectiva ética en la formulación de políticas, garantizando que las acciones del Estado se asienten en principios de equilibrio, justicia social, sostenibilidad y respeto a los derechos humanos. Las políticas públicas que privilegian a algunos grupos en deterioro de otros, o que fortalecen privilegios sin justificación, derrochan legitimidad y eficacia.

3. Procesos de decisión

Las políticas públicas son el efecto de procesos complejos de decisión que involucran múltiples actores, beneficios y niveles de poder. Estos procesos se desarrollan en áreas formales e informales de convenio, consulta, deliberación y conflicto. Las decisiones no son únicamente técnicas, sino intensamente políticas, ya que involucran la asignación de recursos, la definición de prioridades y la selección de beneficiarios.

En estos procesos participan no solo los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales, sino asimismo actores sociales como ONG, sindicatos, empresas privadas, medios de comunicación, organismos mundiales y ciudadanos organizados. La colaboración ciudadana, en particular, se ha vuelto un mecanismo esencial para corregir la legitimidad.

4. Acción gubernamental

Posteriormente, las políticas públicas se realizan a través de la acción gubernamental. Esto representa que son hechas mediante estructuras del Estado: ministerios, secretarías, agencias, entes descentralizados, gobiernos locales, entre otros. La capacidad del aparato gubernamental para realizar las decisiones apadrinadas es un elemento clave para el triunfo o decepción de una política.

La acción gubernamental también implica la movilización de recursos (financieros, humanos, tecnológicos), la creación de normativas, la gestión administrativa y la supervisión de consecuencias. No basta con diseñar una política adecuada; es preciso reconocer que se lleve a cabo de forma eficaz, claro y con mecanismos de valoración perenne.

jueves, 5 de junio de 2025

Problemáticas criminológicas como objeto de política pública: enfoques preventivos, punitivos y restaurativos. La construcción social del delito y la agenda pública

 

La criminología moderna no consigue desatar de los argumentos políticos, sociales y culturales que atienden tanto la percepción del delito como las afirmaciones colectivas ante él. Las problemáticas criminológicas han dejado de ser porqués meramente técnicos o legales para convertirse en ejes centrados de la enunciación de políticas públicas. En este marco, los rumbos preventivos, punitivos y restaurativos simbolizan diferentes formas de abordar el fenómeno delictivo, cada una con alcances éticos, prácticos y organizados. A la par, la construcción social del delito y su inclusión en la agenda pública muestran cómo los provechos ideológicos, mediáticos y monetarios actúan en la forma en que una sociedad reconoce a sus propios problemas.

La problemática criminológica como objeto de política pública

Creer el delito como una dificultad pública involucra mostrarse de acuerdo que su abordaje va más lejos del castigo. El crimen se torna en objeto de política pública cuando es reconocida por el Estado como un contexto que demanda intervención organizada, con el fin de resguardar el orden social, responder la seguridad y resguardar el bienestar colectivo. En este desarrollo, las políticas criminales arrogan diferentes sugerencias: ciertas buscan aminorar las causas organizadas del delito, otras se centralizan en su sanción ejemplar y otras, en la reparación del daño.

No obstante, esta opción no es neutral. Reconoce a un sostén complicado de beneficios corporativos, influencias sociales y proclamas hegemónicas. En diversas ocasiones, lo que se muestra como un recurso técnico (por ejemplo, la extensión de penas o la movilización de la seguridad pública) es en situación una decisión política saturada de valores ideológicos, que endurece ciertos tipos de poder y control social.

Enfoques preventivos: atacar las causas

Los enfoques preventivos parten de la idea de que el delito puede evitarse si se interviene sobre sus causas antes de que ocurra. Desde esta perspectiva, la política pública debe enfocarse en corregir las circunstancias sociales, bancarias y culturales que forjan fragilidad al delito. Esto contiene políticas educativas, empleo merecedor, acceso a la salud, fortalecimiento del tejido social, desarrollo inclusivo y programas para juventudes en peligro.

Los enfoques preventivos comienzan de la imagen de que el delito consigue evadir si se intercede sobre sus orígenes antes de que suceda. A partir de esta perspectiva, la política pública debe orientarse en cambiar las condiciones sociales, bancarias y culturales que fraguan inconsistencia al delito. Esto sujeta políticas educativas, trabajo merecedor, camino a la salud, fortalecimiento del tejido social, progreso continente y programas para juventudes en peligro.

Esta trayectoria tiene una clave criminológica maciza, principalmente desde las teorías del control social, la anomia o la desorganización social. A pesar de, enfrenta dificultades en su ejecución: exige cambios a largo plazo, empeño político seguido y un enfoque integral que frecuentemente colisiona con la lógica contigua y mediática de los gobiernos, que acostumbran preferir “efectos visibles” a corto plazo.

También, la prevención es sencillamente captada por discursos de control. Ciertas políticas aparentemente preventivas, como el patrullaje intensivamente o el uso de cámaras de vigilancia, se comercian como preventivas, pero en contexto corresponden al paradigma del control y la disuasión, apartándose de una prevención legítima basada en derechos y justicia social.

Enfoques punitivos: castigo y exclusión

Los enfoques punitivos son los más perceptibles y políticamente disponibles. Se asientan en la idea de que el castigo vale como medio de disuasión y como manera de remuneración. Las políticas de “mano dura”, “tolerancia cero” han expandido principalmente en América Latina en réplica al incremento del crimen organizado, la violencia urbana y la suspicacia social.

https://www.youtube.com/watch?v=t2QnlDBMXio  (CAPÍTULO 1 CASTIGO Y SANCIÓN, DEL ENFOQUE PUNITIVO AL ENFOQUE RESTAURATIVO, s.f.).

Este enfoque origina mejoras legales que endurecen penas, limitan beneficios penitenciarios, aumentan los registros de delitos graves y consolidan el poder policial. Si bien pueden crear una impresión temporal de seguridad, su eficiencia real es restringida. Múltiples estudios han distinguido que el aumento de penas no reduce significativamente la criminalidad, y que la sobrepoblación correccional recae las dificultades en lugar de solucionarlos.

A partir de una perspectiva crítica, este tipo reproduce diferencias organizadas: criminaliza la pobreza, invisibiliza violaciones de cuello blanco y refuerza un sistema penal selectivo y represivo. La cárcel se convierte en un mecanismo de exclusión social que sanciona más la marginalidad que la peligrosidad seria, y reforma la estigmatización de ciertas regiones.

Enfoques restaurativos: justicia con sentido social

Los enfoques restaurativos diseñan una elección que inquiere reparar el daño producido por el delito, no solo sancionarlo. Desde esta apariencia, el delito no es solo una infracción legal, sino un problema entre personas y comunidades que pretende reparación, mediación e innovación.La inserción del delito en la agenda pública puede estar conducida de una elocuencia alarmista que reclama respuestas inmediatas, lo que socorre medidas punitivas y representativas por arriba de medios estructurales. Asimismo, se componen enemigos sociales (adolescentes, migrantes, minorías) que usan como chivos expiatorios, desviando la vigilancia de los auténticos factores que causan violencia.

Frente a esto, el desafío de la criminología es doble: por un lado, favorece con muestra rigurosa a una agenda pública enterada y razonada; por otro, denunciar las inclinaciones ideológicas que alteran la política criminal y vinculan la exclusión social.

https://www.youtube.com/watch?v=sQJtwNz51lw (­¿Que es la Justicia Restaurativa?, s.f.).

No obstante, estos enfoques han distinguido consecuencias positivas en procesos de reincidencia y complacencia de las partes, siguen estando poco aplicados. En parte por firmeza institucional, pero además porque colisionan con la lógica penal absoluta y con una cultura jurídica centrada en la remuneración. No obstante, simbolizan una vía significativa para humanizar la justicia y restituir el protagonismo a las personas afligidas por el delito.

La construcción social del delito

Uno de las aportaciones esenciales de la criminología crítica es visibilizar que el delito no es una situación justa y natural, sino una construcción social. Es decir, que lo que una población limita como delito depende de sus reglas, valores y organizaciones de poder.No todo lo perjudicial o comprometido es representado como delito, y no todo lo que se incorpora se persigue con igual ímpetu.La construcción del delito está cruzada por provechos políticos, bancarios y culturales. Así, ciertas diligencias como la ausencia fiscal o los crímenes circunstanciales logran recibir escaso cuidado penal, mientras que delitos realizados por juventudes pobres o personas racializadas son rigurosamente perseguidos.

El delito, lo ilícito. lo anómico ya no es una excepción o un momento sino una forma de vida, sobre (o a la par de) la que se estructuran relaciones personales, sociales, flujos comerciales, construcción de formas políticas y finalmente funcionamientos institucionales (CIAFARDINI)..

Este enfoque deja percibir cómo las políticas públicas en punto de seguridad no siempre reconocen a los perjuicios reales sufridos por la población, sino a relatos construidos desde los medios, los regímenes o los grupos de poder. La sensación de inseguridad, por ejemplo, consigue ser manejada para demostrar reformas regresivas, acciones electorales o servicios de seguridad privada.

El delito en la agenda pública

El carácter en que un problema entra en la agenda pública no incumbe solo de su amenaza objetiva, sino de su transparencia, repercusión y utilidad política. En este sentido, los medios de comunicación actúan un papel central en la fabricación de lo que se cree una “crisis de seguridad”, varias veces con base en ocasiones aisladas o des contextualizados. La inclusión del delito en la agenda pública suele estar conducida de un discurso alarmista que requiere réplicas inmediatas, lo que beneficia medidas punitivas y figuradas por arriba de medios organizados. También, se erigen enemigos sociales (adolescentes, migrantes, minorías) que valen como chivos expiatorios, derivando la vigilancia de los auténticos factores que causan violencia.
Frente a esto, el desafío de la criminología es doble: por un lado, ayudar con seguridad rigurosa a una agenda pública enterada y racional; por otro, denunciar las inclinaciones ideológicas que alteran la política criminal y vinculan la exclusión social.

Referencias Bibliográficas

­¿Que es la Justicia Restaurativa? (s.f.). youtube: https://www.youtube.com/watch?v=sQJtwNz51lw

CAPÍTULO 1 CASTIGO Y SANCIÓN, DEL ENFOQUE PUNITIVO AL ENFOQUE RESTAURATIVO. (s.f.). youtube: https://www.youtube.com/watch?v=t2QnlDBMXio

CIAFARDINI, M. (s.f.). El delito y la estructura social. MINISTERIODE JUSTICIA SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS DE LA NACIÓN: https://biblioteca.cejamericas.org/bitstream/handle/2015/4923/artdesorden.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Actores y redes en la política pública: Actores gubernamentales y no gubernamentales; Sociedad civil, medios de comunicación, organismos internacionales; Redes de políticas y coaliciones de defensa.

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